EL TRAJE MÀGICO
Aquel lejano reino era azotado por la furia de un terrible y
enorme dragón, para desgracia del pueblo esta bestia de instinto muy voraz, era
imposible de aniquilar; tan solo perdía un poco de fuerza durante la época en
que mudaba piel y dientes; a veces era amarillo, a veces era tricolor, pero tan
pronto como recuperaba su entereza sentaba sus reales y volvía a la carga. El
pueblo cansado de la situación se reunió para pedirle a sus sabios que pusieran
fin al insaciable apetito de la bestia
que destruía inmisericorde sus chozas, asolaba sus siembras y devoraba su
ganado. El problema de los sabios era que el terrible lagarto además de cruel
era indestructible, por lo que idearon crear un artefacto que si bien no lo
mataría, pondría freno a su infame
voracidad; crearon un traje mágico capaz de hacer crecer en tamaño y
fuerza a su portador. Así fue que el pueblo decidió escoger a quien tuviera la capacidad de hacer frente a la fiera… En la aldea vivía un hombre modesto y de buena cuna, se diferenciaba no
por que tuviera riquezas sino por su justo obrar y por
los atributos que le habían sido
inculcados por sus padres durante la crianza.
También de ellos heredó un pendiente con 2 esferas de oro que
simbolizaban los dos atributos principales que le caracterizaban; el valor y la
sagacidad y que juró siempre portar con dignidad. Así fue que el pueblo escogió
a este hombre para poner fin a la calamidad y sucedió que estando el hombre
frente al dragón, investido con el equipo dado por los sabios, adquirió las
dimensiones del hasta entonces temido dragón. La sorprendida bestia intento
lanzar sus garras sobre su atacante, pero ya era demasiado tarde; sus
extremidades habían sido inmovilizadas ágilmente con una gran soga, y lo mismo
sucedió enseguida a sus fauces, habían
terminado sus correrías de terror... al menos durante un buen tiempo. el
hombre fue recibido como un héroe en la
aldea ante el recelo y la envidia de algunos cuantos… los ojos de ambición de un malogrado erudito
llamado Zamorón, vieron como ese objeto
pudiera saciar su sed de poder, riqueza y venganza contra quienes habrían frustrado
sus sueños de ser un sabio importante en la corte del reino, así que ideo un
perverso plan: hizo correr el rumor en la aldea de que el culpable de las
calamidades del reino era nada menos que su “falso” paladín: que la bestia era
un ser inocente que bien tratado pudiera ser el que ayudaría al pueblo para que
vinieran tiempos de paz y abundancia, la desconfianza fue sembrada; las
intrigas surtieron efecto y finalmente el traje mágico paso manos del avaricioso
Zamorón. Haciendo uso de su nuevo poder
agrandó su tamaño y liberó a la bestia, ahora era el hombre más poderoso del
reino. El dragón sintiéndose libre descargó su contenida furia contra el
pueblo, destruyendo lo que encontraba a su paso; todo aquello que con tanto esfuerzo había costado a los
aldeanos construir durante el tiempo que estuvo controlada la bestia. Algunos
de ellos hasta fueron devorados ante la mirada burlona del malvado. pero poco
le duro el gusto pues pronto la fiera se volvió en su contra, aun con el poder
del traje, se vio impotente para detenerla, así que
no tuvo mas remedio que salir huyendo vergonzosamente ante el peligro de perder
su integridad, ante la desesperación de
quienes habían creído en él…
El dragón representa al poder autoritario y su voracidad es
el abuso que deja sentir sobre los indefensos ciudadanos.
El traje es una alegoría que representa el poder que otorga
el pueblo a su defensor, el poder no da cualidades a quien no las tiene, ni
suprime los defectos a quien los padece, solo fortalece y acentúa lo que guarda
el corazón de quien lo detenta.
Aquí las enseñanzas;
No siempre el pueblo tiene la razón.
Es más fácil empujar al pueblo, que dirigirlo.
No se puede engañar a todos todo el tiempo.
El valor y la sagacidad no las da un traje mágico.
Las bolas no son parte del traje.

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