domingo, 8 de abril de 2012

¡AH; MI ABUE Y SUS DICHOS!




“Poner la iglesia en manos de Lutero”, “darle las llaves de la casa al ladrón” o “al coyote a cuidar el gallinero” son las frases que diría la abuela para describir lo que hicimos al entregar el poder de la organización a gente “bien”… puesta para el auto-beneficio, pero que se podía esperar  de ese grupito tan finísimo: adula-directores, que desde antes daban muestras de lo que saben hacer  bien, una obteniendo los contratos para los banquetes, otro ganándose la compra de ferretería, otro muy languso desde aquellos tiempos en que solía inflar las nominas con empleados fantasmas, cuentas de combustible y comedores a comisión, otro pretendiéndose siempre salirse con la suya dispuesto a dar su vida por la del patrón, pero todos ellos nenes mimados, indolentes de las necesidades de los más jodidos pues nunca han sabido lo que es jugarse el pellejo en los caminos, nunca han padecido de las inclemencias del frio o el calor, jamás se han manchado sus delicadas manitas con el asfalto, ni les ha tocado lidiar con jefes prepotentes, pues siempre han asumido el papel de “dedos chiquitos”, sumisos, incapaces de “morder la mano del amo” cuestionan a los “mugrosos” y no se explican en su cerrada mentalidad porque esos trabajadores inconformes y “malagradecidos” se quejan de la situación, si las cosas andan tan “bien”…para ellos.

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